Hijo mío, la felicidad está hecha de pequeñas cosas: Un pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna… Groucho MARX

Cuando Groucho hizo su popular afirmación sobre la felicidad está claro que no conocía los placeres con los que pueden deleitar prácticas tan sencillas como el yoga en su modalidad Kundalini.

Tras realizar un gran esfuerzo físico, o simplemente a modo de ritual para dar por concluida la jornada, te recomiendo algunas de mis posturas preferidas para liberar las tensiones acumuladas durante el día y estirar de forma cómoda y natural la musculatura. Se trata de unos sencillos ejercicios, aptos para todo tipo de público, con los que disfrutarás de una placentera sensación de relax. ¿Nuestro objetivo! ¡Acabar con un bostezo! ¡Vamos allá!

1. Busca un lugar tranquilo en el que puedas tomarte unos minutos de relajación sin interrupciones. Si te gustan los espacios abiertos y escoges un rincón en medio de la naturaleza aprovecha para dejarte llevar por el sonido ambiente de tu entorno, ya sea el rumor del mar o los cantos de los pajaritos. Si prefieres un lugar interior, puedes poner música chill out para favorecer tu relajación o simplemente disfrutar del silencio.

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2. Una vez hayas encontrado “tu rincón”, túmbate en el suelo, estirando piernas y brazos, formando una cruz.
Las palmas de las manos deben colocarse hacia abajo, tocando el suelo.
Toma entonces un par de respiraciones largas y profundas, y siente cómo tu cuerpo se hunde en el suelo.
Dobla las rodillas.

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3. Con ellas dobladas,  abraza tus rodillas contra tu pecho  y masajea tu espalda con movimientos circulares, de arriba a abajo y de izquierda a derecha.

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4. Con las rodillas en tu pecho, quédate en el centro unos segundos, y posteriormente, realiza una pequeña torsión lateral para dejar caer el peso de tu cuerpo hacia  uno de los  lados.

5Gira el cuello en sentido opuesto  al de tus piernas y disfruta de la respiración unos minutos.

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6. Siente cómo tus cuerpo se va acostumbrando a esta postura y vas notando cómo se estiran tus músculos de forma natural por el efecto de la gravedad, dejando caer el peso de tu cuerpo sobre ellos y alargando tu musculatura en cada exhalación.

7. Cuando notes que ya estás asentad@ en esta nueva postura, alarga las piernas intentando llevarlas lo más cerca posible de tus manos (siempre de forma natural, sin ocasionar movimientos bruscos ni tensiones fuertes en tu cuerpo. Siempre en la medida de tus posibilidades).

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8. Pasados unos segundos en esta postura, avanza estirando las piernas algo más cerca de tus manos aprovechando la ayuda que te proporciona cada exhalación.

9. Vuelve a la postura inicial, colocando tus rodillas flexionadas en el centro, y repite estos ejercicios orientados hacia el lado contrario al que lo has hecho.

10. Relaja tu cuerpo tumbad@ y estirando tus manos hacia el cielo y la punta de tus pies hacia abajo para liberar las posibles tensiones acumuladas en tu cuerpo.¡Siéntete elástic@!

A la vez que los estiras, haz rotar también tus muñecas y tobillos. Si suena un “crac” no te asustes porque es positivo: ¡estás eliminando tensiones!

Tómate unos minutos para relajar tu cuerpo cerrando los ojos, respirar profundamente y tomar consciencia de cómo tu cabeza y cuerpo se hunden profundamente.

Pasados unos minutos, abre los ojos, empieza a mover manos y pies frotando sus palmas para activar la circulación.

¿Cómo te sientes ahora? Perfecto, ¡ya estás list@ para un nuevo día!

¡Que tengas una buena semana!

 

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