“Estar en la Gloria” un Domingo por la mañana puede resultar un concepto muy dispar para muchos de nosotros. Hay quien disfruta de las mañanas de Domingo retozando en su cama “king size“, mientras se deleita viendo avanzar a las manecillas del reloj (por los minutos que pasan de su hora de despertar habitual), y por supuesto, fantaseando con esas tostadas untadas con deliciosa mermelada de frambuesa y el zumo de naranja recién exprimido al que va a sucumbir tan pronto se decida a salir de entre las sábanas.

Otr@s, sin embargo, encontramos un mayor encanto en las mañanas vistas desde fuera de la cama desde muy temprano. Y es que hay quienes  preferimos salir de casa con los primeros rayos de luz para disfrutar de esa sensación única de calma y sosiego que se da en la ciudad por un tiempo limitado: hasta que la urbe despierta.

Soy de las que adoran el paisaje marítimo: playa desierta de arena uniforme y con sus apacibles aguas. Una escena que, junto con la suave brisa marítima, propicia el relax e invita a la reflexión. A mi parecer, un entorno perfecto para empezar el día haciendo deporte: corriendo por el litoral barcelonés para los días en que necesitas quemar más adrenalina, o bien,  potenciar tu nivel de concentración practicando Kundalini Yoga, por ese placer de acompasar tu respiración al ritmo en que rompen las olas en la orilla.

Para los amantes del mar, practicar deporte junto a la playa siempre es gratificante, y muy especialmente, si lo practicas en compañía de tu mejor amigo, ¿no os parece?.

Amanecer en el litoral Barcelonés

 

Djoko y yo sólo hace un mes que somos compañeros de viaje y aún nos estamos conociendo, pero la complicidad ya va surgiendo entre nosotros: una buena alimentación, muchos mimos y dedicación en forma de grandes dosis de dulzura es todo lo que necesita para ser el perro tan bueno que es. Aún es un cachorrito, pero este pequeño gran galgo afgano rezuma curiosidad por los animales (perros,gatos,gaviotas…), y se muestra eufórico cada vez que tiene la oportunidad de hacer nuevos amigos.

 

Djoko e Iria

 

La playa resulta un buen espacio para aprender el uno del otro: adiestrándolo en un entorno tranquilo, haciendo que socialice con otros animales (¡Cómo le intrigan las gaviotas! ¿Tal vez Djoko sueñe con volar?) y ganándome su confianza mediante juegos y mimos.

Djoko e Iria

 

Este es mi particular concepto de “Gloria”: el  espacio y tiempo en donde  nada importa más allá del presente. Un momento introspectivo muy necesario, blindado a las preocupaciones u obligaciones diarias, donde sólo hay espacio para oxigenar tu mente desde la primera línea de mar,  sentir la recarga energética de tu cuerpo,  dejar que fluya la  capacidad para ampliar tus propios límites, siempre disfrutando de la compañía y el  entorno que te rodea.

Djoko e Iria

Y por supuesto, después de una larga sesión de actividad física, nada mejor que hidratarse con la bebida isotónica más natural que hay: agua de mar.

Os dejo con algunos de los momentos de Djoko jugando en la playa de la Barceloneta.

Djoko e Iria

 

Djoko e Iria

 

Djoko e Iria

 

Djoko e Iria jugando en la playa

 

 

Djoko e Iria

 

Djoko e Iria

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Download PDF